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Propiedades físicas del ruido.

Universidad de Córdoba

Escuela Politécnica Superior

                      
                      

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Definición de ruido

     Dar un concepto de ruido desde el punto de vista legal es una ardua y compleja tarea. Y ello, porque el ruido no es una institución jurídica, o una situación que de por sí, establezca un complejo jurídico capaz de articularse por sí misma.

     En todo caso, es la causa de una relación jurídica; es decir, un hecho elevado a la categoría jurídica; o integrante de aquella relación.

     Entendiendo la relación jurídica como una relación social concreta regulada por el Derecho, es esta última la que adquiere la naturaleza de jurídica en cuanto que es regulada por el Derecho. Pero el ordenamiento jurídico vincula el nacimiento de la relación a la concurrencia de ciertos hechos que, por ello, son calificados de jurídicos y que pueden considerarse su causa.

     El ruido es pues un agente, hecho o situación física, que afectando a la persona o susceptible de presentar un riesgo para ella, es tomado por el Derecho como la causa de la producción de determinadas relaciones jurídicas. Las consecuencias que el ruido produce en el hombre que está expuesto a él y que van desde las molestias hasta determinados efectos psíquicos y patológicos son también considerados por el Derecho.

     De otra parte, el Derecho no puede desconocer la realidad social actual, no en vano es en primer lugar y fundamentalmente un producto de formación social; Y como tal no puede volver sus ojos a la problemática que plantearon aquellos fenómenos que afectan a la persona, en su convivencia, perjudicándola. La calidad de vida de los ciudadanos es también objetivo del Derecho.

     Como fenómeno físico, el ruido es estudiado en un primer momento por las ciencias físicas, que lo delimitan. Y una vez definido por estas ciencias el Derecho toma su concepto, moldeándolo para adecuarlo a las relaciones que regulan la convivencia de los ciudadanos. Tarea del Derecho será, también, la de adecuarlo a la realidad cambiante de la sociedad, de forma que la norma defienda en todo momento la pacífica convivencia; sobre todo en un tema tan subjetivo como el del ruido, porque este es uno de sus caracteres esenciales. La subjetividad es inherente a aquellos fenómenos físicos que afectan a la persona, porque el grado de afección puede ser mayor o menor dependiendo de las circunstancias de cada persona: su naturaleza y constitución física e inclusive los intereses de cada ciudadano son variables a introducir en el concepto de ruido.

     Ahora bien, este elemento subjetivo no puede ser tomado por el Derecho sino como, esencialmente, punto de partida para la relación jurídica. El ruido es recogido por la norma legal en base a unos criterios objetivos: la naturaleza del ruido, su intensidad, etc., son elementos que la norma adopta para imponer sus prescripciones.

     Aun cuando podamos aportar algún concepto de ruido emitido por la doctrina, vamos a basarnos primordialmente en la normativa estatal y supraestatal.

     La Resolución del Consejo de las Comunidades Europeas de 17 de mayo de 1977 relativa a la prosecución y la ejecución de una política y de un programa de acción de las Comunidades Europeas en materia de medio ambiente, define el ruido como un "conjunto de sonidos que adquieren para el hombre un carácter afectivo desagradable y más o menos inadmisible a causa, sobre todo, de las molestias, la fatiga, la perturbación y, en su caso, el dolor que produce".

     Es un concepto o declaración que desarrolla la consideración más generalizada del ruido al definirse éste como sonido molesto; introduciendo los efectos físicos que produce, denominados a lo largo de toda la normativa de la Comunidad Económica Europea como perturbaciones acústicas.

     La Directiva del Consejo de 1 de diciembre de 1986, relativa al ruido emitido por los aparatos domésticos define el "ruido aéreo emitido" como el "nivel de potencia acústica ponderada A, LWA, del aparato doméstico, expresado en decibelios (dB) con referencia a la potencia acústica de un picovatio (1 pw), transmitido por vía aérea".

     Observamos pues como la norma jurídica no ha de tener en cuenta sólo el concepto de ruido, sino también aquellos otros que relacionados con aquél sean precisos para fijar sus consecuencias. Así, conceptos como nivel de ruido, potencia acústica, perturbación acústica, presión acústica, etc., es necesario precisarlos en la norma legal.

     Y, sobre todo, para definir el ruido como sonido molesto o no deseado hay que definir previamente lo que entendemos por sonido.

     SONIDO es aquel efecto auditivo producido por una vibración del aire caracterizada por una sucesión periódica en el tiempo y en el espacio de expansiones y compresiones.

     Entre otros, para Plácido Parera y Harald Aagensen, el sonido es "una perturbación capaz de ser detectada por el ser humano, que se propaga a través de un medio elástico con la velocidad que es característica de éste". El Real Decreto 1909/1981, de 24 de julio, por el que se aprueba la Norma Básica de la Edificación NBE-CA-81 (actualmente NBE-CA-88) sobre condiciones acústicas en los edificios define el sonido como la "sensación auditiva producida por una onda acústica. Cualquier sonido complejo puede considerarse como resultado de la adición de varios sonidos producidos por ondas senoidales simultáneas".

     A nivel estatal, el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas fue la primera norma que, aun sin dar un concepto de ruido, lo estimó como una incomodidad a efectos de calificar las actividades que produzcan ruidos como molestas, sin llegar a precisar nada más.

     Es la NBE-CA-81, referida anteriormente, la que precisa en su Anexo 1 una definición de ruido como "mezcla compleja de sonidos con frecuencias fundamentales diferentes". En un sentido amplio, puede considerarse ruido cualquier sonido que interfiere en alguna actividad humana.

     Todas estas definiciones, aun cuando puedan resultar más científicas y rigurosas, vienen a resumirse en el concepto amplio y subjetivo que supone el ruido como un sonido molesto o no deseado. Es este el criterio más generalizado y dentro del cual se subsumen el resto de las definiciones. Así se ha definido también como un "sonido excesivo o intempestivo o, de forma más precisa, como todo sonido susceptible de producir efectos fisiológicos o psicológicos sobre una persona o grupo de personas".

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