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Efectos del ruido sobre las personas

Universidad de Córdoba

Escuela Politécnica Superior

          
          

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Efectos del ruido en la audición

     El ruido de cierta intensidad produce múltiples efectos en las personas expuestas al mismo, tales como: disminución de la eficacia en el trabajo, cambios psicológicos, malestar, alteraciones del ritmo cardíaco y la presión sanguínea, alteraciones digestivas, etc. 

 

     Un efecto auditivo más directo es la interferencia en la comunicación, debido al efecto enmascarante del ruido de fondo; pero el efecto primario del ruido sobre la audición viene dado por la capacidad que éste tiene para originar sordera; esta peculiaridad es conocida desde hace muchos años, así ya habían sido descritas sorderas en caldereros, trabajadores del textil, etc. Actualmente el problema se ha magnificado porque la industrialización ha traído consigo maquinaria mucho más ruidosa y además el número de trabajadores expuestos es mayor que hace 100 ó 200 años.

 

     Acumetría. Descripción y tipos

 

     La exploración de la función auditiva realizada por medios no radioeléctricos es lo que llamamos acumetría. Es una primera aproximación a la valoración de la audición en el sujeto explorado. En realidad es una técnica que está prácticamente en desuso, siendo su principal utilidad la de averiguar de una manera sencilla y rápida si la hipoacusia es de oído medio (de transmisión) o de oído interno (neurosensorial); otra utilidad sería el control de posibles errores que pudiera aparecer en la audiometría tonal.

 

     Para esta evaluación se utilizan los diapasones, que producen tonos puros. Generalmente se usan de frecuencia baja.

 

     Dentro de las pruebas con diapasones tenemos como más importantes la de Rinne, que compara la vía ósea con la vía aérea, y la de Weber, que compara ambos oídos.

 

     Prueba de Rinne

 

     Permite comparar la sensación auditiva percibida por vía ósea con la percibida por vía aérea en cada oído. Se realiza de la siguiente forma:

- Hacemos vibrar el diapasón.

- Lo colocamos, apoyado por su mango, sobre la mastoides del oído explorado y le decimos que nos avise cuando deje de oirlo.

- Cuando deja de oirlo, colocamos el diapasón delante del conducto auditivo externo y le preguntamos si lo oye mejor, igual o peor. 

     Así consideramos:

» Rinne (+) cuando continúe oyendo el sonido por vía aérea después de dejar de percibirlo por vía ósea;

» Rinne (-) cuando el tiempo de audición por vía aérea es menor que por vía ósea.

     En un sujeto NORMAL tendremos un Rinne (+).

 

     En una hipoacusia de PERCEPCIÓN tendremos un Rinne (+) patológico, estando disminuída la audición tanto por vía aérea como por ósea, conservando una cierta mejor audición aérea.

 

     En una hipoacusia de TRANSMISIÓN obtendremos un Rinne (-), ya que el sujeto tiene lesionado el aparato de transmisión, manteniendo o incluso potenciando la vía ósea.

 

     Prueba de Weber:

 

     Explora la vía ósea, comparando la audición ósea de ambos oídos de forma simultánea. Se realiza de la siguiente forma:

- Hacemos vibrar el diapasón.

- Colocamos el mango del diapasón en cualquier punto de la línea media del cráneo.

- Le preguntamos a la persona por qué oído percibe el sonido de un modo más intenso.

     El sujeto NORMAL lo percibe por ambos oídos (en una hipoacusia simétrica también oirá el sonido igual de fuerte en ambos oídos).

     En la hipoacusia de TRANSMISIÓN el sonido se lateraliza hacia el lado afectado.

     En hipoacusia de PERCEPCIÓN lo hará hacia el lado sano.

 

 

Figura. Esquema de las pruebas de Rinne y Weber

 

     Pruebas audiométricas

 

     Sin duda alguna la audiometría, es decir, la detección del umbral auditivo para tonos puros por vía aérea, es el método idóneo para la evaluación de la audición en grandes colectivos.

 

     Este método de evaluación se lleva a cabo con un audiómetro, que es un instrumento electroacústico que tiene la posibilidad de emitir un sonido de frecuencia e intensidad conocidas y que cubre todo el campo auditivo humano.

 

     Se pueden diferenciar varios tipos de audiómetros:

- Audiómetros de tono puro: miden la sensibilidad auditiva mediante la emisión de tonos puros a determinadas frecuencias y para niveles de presión sonora calibrados.

- Audiómetros de filtrado: se usan para identificar a personas con un problema auditivo en una población específica.

- Audiómetros de diagnóstico: se usan para determinar el tipo de pérdida de audición presente, y para evaluar la capacidad auditiva.

     Para la realización de estas pruebas necesitamos que el test audiométrico sea realizado con un aparato que cumpla, como mínimo, las especificaciones de los Audiómetros tipo 1, tal como se especifica en la Norma UNE-EN 60645-1 "Audiómetros. Parte 1: Audiómetros de tonos puros", que se corresponde a la CEI 654-79 actualizada.

     El audiómetro deberá estar en perfectas condiciones y siempre se tendrán en cuenta las siguientes especificaciones:

- El aparato deberá estar calibrado conforme al cero normal especificado en la Norma UNE-EN ISO 389 y respetando sus especificaciones.

- La calibración básica deberá hacerse al menos cada 2 años.

- Se deberán realizar controles periódicos cada 50 audiometrías o cada vez que se cambie de emplazamiento.

- Se realizarán calibraciones biológicas semanales, testando a una o varias personas cuyos umbrales de audición son bien conocidos por haberse hallado anteriormente por el mismo audiometrista y el mismo aparato.

- Los locales destinados a la práctica de audiometrías periódicas no deberán exceder de los niveles de presión sonora que refiere la Norma EN 26 189, aunque es preferible el uso de cabina audiométrica insonorizada, donde se consiguen niveles inferiores.

     El auricular y su almohadilla deben igualmente ajustarse a la normativa de que se trate en cada caso. Deben adherirse al audiómetro el número de serie del auricular con que se ha calibrado el audiómetro, y la fecha de calibración. Si se emplean distintos auriculares o almohadillas, puede que la salida acústica no satisfaga las especificaciones, con lo que los audiogramas serían incorrectos. Tampoco se aconseja sujetar el auricular con la mano puesto que los temblores musculares podrían transmitirse al oído.

 

     El nivel de audición se define como el número de decibelios en que el umbral de audición de un sujeto supera la referencia cero del audiómetro para esa frecuencia. De esta manera se calibra el marcador de un audiómetro. Así, si una persona precisa 40 dB por encima del nivel de presión sonora habitual para oír un tono de 1000Hz, el umbral medido con el audiómetro será un nivel de audición de 40dB. En personas adultas, se considera normal un nivel de audición en el rango de –10dB a 25dB. El nivel de referencia cero para cada frecuencia es el nivel de presión sonora que corresponde al nivel de audición medio de un gran número de adultos jóvenes considerados otológicamente normales. Es el nivel de presión sonora que corresponde al nivel de audición de 0dB. Estos valores se recogen en la siguiente tabla en función del tipo de auricular empleado.

 

Frecuencia

Western Electric 705-A

Telefonía TDH-39

Telefonía TDH-49 y 50

Telex 1470

125

45.5

45

47.6

45

250

24.5

25.5

26.7

25

500

11

11.5

13.5

10

1000

6.5

7

7.4

3

1500

6.5

6.5

7.6

5

2000

8.5

9

11.1

4

3000

7.5

10

9.7

5

4000

9

9.5

10.7

6

6000

8

15.5

13.4

7.5

8000

9.5

13

13.0

9

 

     Un audiómetro de tono puro es un aparato integrado por un generador de tonos puros y diversas etapas electrónicas que adaptan la salida, junto con un auricular o un elemento vibrador que se apoya en el cráneo en el caso de medidas de conducción ósea. Un audiograma de tono puro compara la audición de la persona que está siendo examinada, con un criterio de 0dB como referencia de nivel de audición. Por ejemplo, en el audiograma de la siguiente figura se  muestra cómo el oído izquierdo tiene audición normal en toda la gama de frecuencias, mientras que el derecho, a 4000 Hz está 35 dB por encima de las personas con audición normal, o sea, que el individuo tiene una pérdida de 35 dB en esta frecuencia.

Figura. Audiograma de tono puro

 

     En la industria, la sensibilidad auditiva se examina para frecuencias entre 500 y 8000 Hz, en intervalos de octava. Los exámenes suelen limitarse a la conducción aérea, presentando tonos puros a la persona examinada a través del auricular. De esta manera se obtiene una primera aproximación en la determinación de problemas auditivos.

 

     Técnica audimétrica

 

     El audiómetro manual es aquel en que el examinador controla tanto la frecuencia como el nivel de los tonos puros que se presentan, y la persona que está siendo examinada suele responder levantando la mano o pulsando un control al oírlos. La forma de operar la prueba es de la siguiente manera:

- La persona examinada se debe sentar sin poder ver el panel de control del audiómetro, pero su cara debe quedar visible para el examinador a fin de poder evaluar las respuestas.

- Se le debe informar a la persona examinada que recibirá distintos tonos durante la prueba, que cada oído se examinará por separado y con cual se comenzará.

- La persona debe hacer un gesto con la mano cada vez que perciba un tono por el auricular, dejando el gesto mientras lo siga percibiendo.

- Se deben colocar los auriculares sobre la persona, con sumo cuidado de que queden perfectamente colocados, cerrando a continuación la puerta de la cabina audiométrica.

- Se comienza seleccionando la frecuencia de 1000Hz, y un nivel de audición de 0dB, para ir incrementando el nivel de presión sonora en pasos de 10dB hasta que el sujeto responda. En ese momento se reduce 10dB y se vuelve a dar el tono. Si la persona responde nuevamente, se reducen otros 10dB, repitiendo este proceso hasta que la persona no responda.. Entonces se eleva el nivel en 5dB hasta que vuelva a responder. Para una frecuencia dada, el umbral es el nivel de audición que corresponde a la lectura en el indicador a la que la persona responde correctamente en torno al 50% de las veces. Este método para encuadrar el umbral subiendo y bajando sucesivamente los niveles es uno de los dos métodos recomendado por la ISO. El otro método consiste en presentar consecutivamente tonos en orden ascendente de nivel de presión sonora hasta que la persona responde.

- Después de examinar la frecuencia de 1000Hz, se repite el procedimiento a las frecuencias de 2000, 3000, 4000 y 6000 Hz. Se repite nuevamente a 1000Hz y se termina con 500Hz.

- A continuación, se repite la secuencia con el otro oído.

     Si se está utilizando un audiómetro de tono puro con autorregistro automático, en él es el propio sujeto que se está examinando quien controla los niveles de presión sonora mediante un interruptor. Debe presionar el interruptor en cuanto oiga el sonido, y soltarlo cuando ya no lo oiga. Así, el nivel del tono en el auricular va desde el límite inferior al límite superior del umbral de audición de la persona. Las respuestas se registran automáticamente con una plumilla sobre un audiograma. Una vez analizada una frecuencia, se pasa automáticamente a la siguiente, donde se repite el mismo proceso Cuando se termina de analizar un oído, se pasa automáticamente a analizar el otro. Es importante tener en cuenta que cuando se comparan dos audiogramas deben haberse realizado mediante el mismo método de examen.

 

     Un tercer tipo de audiómetro es el controlado por ordenador. Su prestación más importante es que puede programarse para generar tonos puros a niveles de presión sonora específicos, para ver si el sujeto analizado responde o no a los mismos. Después, el audiómetro ajusta el nivel de audición a la siguiente presentación de la señal, hacia arriba o hacia abajo dependiendo de la respuesta de la persona. En este caso, los umbrales se obtienen mediante salida por impresora.

 

     Las instrucciones para el paciente deberán ser claras, ya que los sonidos que va a percibir son distintos de los de la vida real y además a menudo serán casi imperceptibles, por lo que necesita concentración y evitar situaciones que le distraigan.

 

     Podemos encontrarnos con varios tipos de hipoacusia. En el caso de una hipoacusia de transmisión, la vía aérea está descendida (necesitamos mayor nivel sonoro a través del auricular para que se oiga), pero si existiera una hipoacusia de percepción, lo que desciende es la vía ósea arrastrando con ella a la aérea, pudiendo existir además una hipoacusia mixta, como veremos en la siguiente figura.

 

                                  Normal                                                   Hipoacusia de transmisión

 

                      Hipoacusia de percepción                                            Hipoacusia mixta

 

   Hipoacusia de transmisión de oído izquierdo

Hipoacusia de percepción de oído derecho (confirmado por prueba de Weber y hallando vía ósea real con ensordecimiento del oído sano)

   Vía aérea

   Vía ósea

+ + + + Vía ósea con ensordecimiento lateral 

     Vistas así las cosas, el estudio audiométrico de un paciente parece muy sencillo, pero en la práctica no ocurre así. Al realizar la audiometría liminar o búsqueda de los umbrales mínimos de audición, puede ocurrir que diagnostiquemos una hipoacusia de transmisión de un oído cuando en realidad lo que ocurre es que la vía ósea es aparentemente normal porque la esté oyendo con el oído sano; para despistar este fenómeno de lateralización contamos con dos pruebas fundamentales, el ensordecimiento contralateral y la prueba de Weber. Podemos recurrir además a otro tipo de pruebas como la "prueba de Fowler".

 

     Por medio del "ensordecimiento" del lado sano (emitiendo hacia el mismo un sonido que lo anule) evitamos que el paciente oiga por él y hallamos entonces la vía ósea real del oído que queremos explorar. La prueba de "Weber" consiste en colocar el vibrador o el diapasón vibrando sobre la frente, y en el caso de que haya una hipoacusia de transmisión de un oído se lateraliza hacia ese oído, pero si es de percepción o recepción se lateraliza hacia el sano.

 

      Otro problema que se nos plantea una vez diagnosticada una hipoacusia de percepción es saber si dicha hipoacusia es de origen coclear (órgano de Corti) o si retrococlear (de vías y centros); esta cuestión nos la soluciona la "Audiometría supraliminar", llamada así porque se realiza con intensidades por encima del umbral. Todas estas pruebas se basan en la existencia de un fenómeno llamado "recruitment" o reforzamiento desproporcionado de la sensación al aumentar la intensidad (son oídos hipoacúsicos para intensidades normales, pero que oyen igual o mejor que el sano a intensidades por encima del umbral, reforzamiento que tiene lugar en aquellas hipoacusias de percepción cuyo origen es coclear).

 

     Clasificación de las pérdidas de la audición

 

     Se pueden distinguir, como hemos apuntado anteriormente, y según el umbral auditivo en vía aérea y en vía ósea, tres tipos de hipoacusias:

- De transmisión, en que la vía aérea era peor que la vía ósea.

- De percepción, en que la vía ósea baja arrastrando a la vía aérea.

- Mixta, en que la vía ósea está descendida, pero más aún la vía aérea.

     Otra forma de clasificar la pérdida auditiva es según su grado o cantidad, valorando la misma con el umbral auditivo en la vía aérea. Esta valoración puede hacerse en decibelios o en tantos por ciento de pérdida auditiva.

 

     Se puede hallar el valor promedio en dB para las frecuencias 500, 1.000 y 2.000 Hz, que son las que intervienen más activamente en la conversación, considerándose como pérdida social aquella que está por encima de los 25 dB; para hallar la pérdida combinada de ambos oídos se valora el oído mejor conservado, y si el peor oído excede en 25 dB al oído mejor se suman en éste 5 dB. Si en una frecuencia no haya audición se cuentan como 120 dB para realizar los cálculos. Se pueden dar distintos grados de pérdida auditiva, según el "Protocolo de vigilancia sanitaria específica para los/as  trabajadores/as expuestos a Ruido" :

 

Grado de hipoacusia

Umbral de audición

Déficit auditivo

 Audición normal 0-25 dB  
 Pérdida leve 25-40 dB Dificultad en conversación en voz baja o a distancia
 Pérdida mederada 40-55 dB Conversación posible a 1 ó 1,5 metros
 Pérdida marcada 55-70 dB Requiere conversación con voz fuerte
 Pérdida severa 70-90 dB Voz fuerte y a 30 cm
 Pérdida profunda >90 dB Oye sonidos muy fuertes, pero no puede utilizar los sonidos como medio de comunicación

 

     Trauma sonoro

 

     Es la lesión coclear originada por la exposición a ruido elevado. Sin embargo, con este término se designan habitualmente los efectos auditivos ocasionados por exposiciones simples o relativamente cortas a altos niveles del ruido, aplicando el término de sordera profesional a la originada por la exposición crónica a elevados niveles de ruido.

 

     En el traumatismo sonoro agudo el ruido que llega al oído interno es de tal intensidad que sobrepasa sus límites fisiológicos, originando un daño en sus estructuras que es en gran medida permanente. La lesión anatómica asienta en las células ciliadas y células de sostén del oído interno, puede haber rotura de la membrana de Reissner si es muy intenso. También puede acompañarse de lesiones en la membrana timpánica y cadena osicular.

 

     Si el episodio que lo desencadenó fue muy dramático, el individuo podrá relatar el hecho mucho tiempo después; no obstante, esto no es lo habitual, suele pasar inadvertido y descubrirse casualmente tiempo después al hacer una audiometría.

 

     Audiométricamente, suele manifestarse como una sordera de percepción que afecta de forma selectiva la frecuencia de 4.000 Hz, con trazado en forma de uve cuyo vértice descansa sobre dicha frecuencia. Lo más frecuente es que sea unilateral aunque puede darse la bilateralidad.

 

     Clínicamente puede ser asintomática, diagnosticándola casualmente o bien acompañarse de acúfenos; rara vez refieren dificultad para la comprensión de la palabra en ambientes ruidosos.

 

     Sordera Profesional

 

     Se entiende por tal la originada por la exposición a ruido elevado de una forma crónica.

 

     Es una de las enfermedades profesionales más frecuentes en la actualidad, debido al gran número de trabajadores expuestos. En 1985 se calculaba una media de 12,5 millones de trabajadores expuestos a niveles de ruido superiores a 85 dB en los países de la C.E.E.

 

     Factores de riesgo: La lesión que produce el ruido en la audición viene condicionada por las características del ruido, del ambiente laboral y del sujeto expuesto.

 

     En cuanto a las características del ruido, es más lesivo cuanto mayor sea su intensidad y cuanto más prolongada sea la exposición; los agudos son más lesivos que los graves.

 

     En cuanto a la condiciones del medio laboral, las vibraciones transmitidas por el suelo y la reverberación en las paredes lisas y duras potencian su acción lesiva, siendo menos perjudicial el trabajo en espacios abiertos.

 

     Respecto a la susceptibilidad del individuo, influye la edad siendo más sensibles las personas mayores; también favorecen la lesión las afecciones previas de oído (hipoacusia por ototóxicos, enf. de Menière, otoespongiosis...). Además existe un factor de suceptibilidad individual y algunas personas son mucho más sensibles al efecto nocivo del ruido que el resto de la población.

 

     Lesión anatómica: Asienta en el oído interno a nivel de las células neurosensoriales (células ciliadas) del órgano de Corti. Estas células comienzan a sufrir cambios degenerativos, y si la exposición cesa se recuperan, pero si continúa terminan por destruirse y desaparecer. Inicialmente se afecta la espira basal del caracol, próxima a la ventana oval (zona de la cóclea donde se registran las frecuencias agudas), y va progresando hacia la espira media (frecuencias conversacionales), llegando finalmente a afectar la espira apical (frecuencias graves); secundariamente a la destrucción de las células ciliadas, degeneran también las células de sostén y las fibras del nervio auditivo.

 

     Cuando la duración del ruido es breve se produce una restitución completa y se habla de fatiga pasajera porque han entrado en funcionamiento los fenómenos de adaptación, cualidad que poseen todos los órganos sensoriales, fibras nerviosas y músculos, ajustando el receptor a un determinado nivel fisiológico-metabólico.

 

     Cuando la duración es más prolongada y la intensidad mayor se produce un agotamiento del mecanismo de adaptación con restitución incompleta y aparición de defecto permanente (hay alteraciones químicas y de las estructuras celulares).

 

     La degeneración circunscrita del órgano de Corti en el extremo basal de la cóclea se corresponde con una pérdida de audición para las altas frecuencias, hablándose clásicamente de una afectación de la frecuencia 4.000 Hz por explorarse habitualmente las frecuencias 2.000, 4.000 y 8.000 Hz, si bien en audiometrías con investigación de las frecuencias intermedias se han observado afectaciones entre 2.000 y 8.000 con un vértice estadístico entre 5.000 y 6.000 Hz.

 

     La exposición al ruido provocará diversos sintomas:

 

1.- Pérdida auditiva.- Al principio, después de la exposición al ruido, aparece una hipoacusia o defecto auditivo como una variación del umbral que desaparece con el reposo o separación de la fuente sonora; es la llamada variación temporal del umbral, pero si continúa la exposición al ruido esa variación del umbral no desaparece y hablamos entonces de variación permanente del umbral o sordera inducida por el ruido. Esa hipoacusia producida por el ruido es en general bilateral y simétrica, con superposición de las curvas de transmisión aérea y de conducción ósea por ser una afectación del oído interno; es, pues, una hipoacusia de percepción.

 

2.- Recruitment y diploacusia.- Al estar afectado el órgano existirá en la gran mayoría de los casos reclutamiento positivo (mejoría de la audición en relación a un oído sano cuando sobrepasamos el umbral). Pueden no estar los dos oídos afectados por igual y entonces se percibe como más estridente el sonido en el oído más lesionado.

 

3.- Zumbidos de oídos.- Es un síntoma precoz y frecuente del trauma acústico, siendo al principio tan mínimo que a veces sólo llega a saberse con un interrogatorio minucioso, apareciendo sólo inmediatamente después del trabajo y desapareciendo al anochecer o durante la noche. Más tarde existe constantemente o desaparece en los días de descanso. También puede existir de modo duradero y sin interrupción.

 

4.- Dolores de oídos.- Se presentan cuando la intensidad del ruido es superior a los 120 dB o cuando hay alteraciones timpánicas, como en el caso de ultrasonidos de gran intensidad o explosiones. Excepto en estos casos, el dolor no es característico de la sordera profesional debida al ruido. Los oídos no acostumbrados, después de la exposición pueden sentir una opresión sorda.

 

5.- Vértigo.- El sonido es un estímulo inadecuado para el sistema vestibular; por eso rara vez se encuentran trastornos vestibulares espontáneos, que sí se presentan en trabajadores que están expuestos a sacudidas o conmociones. En el análisis microscópico del aparato vestibular de hombres y animales expuestos al ruido no se hallaron nunca alteraciones.

 

6.- Otras alteraciones.- Se han descrito taquicardia, extrasistolia, vasoconstricción periférica, reducción al rendimiento físico, trastornos psíquicos (insomnio, cefalea, y nerviosismo) generalmente en personas sensibles y además en circunstancias que son difíciles de separar de alteraciones ajenas al ruido.

     Evolución típica audiométrica:

 

     1ªfase: pérdida de hasta 40 dB en la zona de 4.000 Hz. Recuperable al cesar la exposición (gráfico 1) (siempre se valoran las pérdidas con relación a la audiometría base).

 

Gráfico 1

 

     2ªfase: pérdida de 20-30 dB en la zona de 4.000 Hz principalmente (pero puede afectar a las tres frecuencias vecinas 3.000 y 6.000 Hz); recupera la caída en la frecuencia 6.000 Hz, es lo que llamamos escotoma traumático tipo 1, la capacidad conversacional queda intacta (gráfico 2).

 

Gráfico 2

 

     3ªfase: disminuye 40 dB en las frecuencias 4.000 ó 6.000 Hz. El escotoma se profundiza y se transforma en cubeta traumática. Presenta dificultades para escuchar relojes y timbres (gráfico 3).

 

Gráfico 3

 

     4ªfase: pérdida que afecta a frecuencias conversacionales: sordera social. Se evidencia una falta de recuperación en la frecuencia superior y afectación de frecuencias graves, el gráfico audiométrico se parece más a una recta ascendente (gráfico 4).

 

Gráfico 4

 

     Presbiacusia

 

     Es la sordera que aparece con el paso de los años a causa del envejecimiento biológico del sistema auditivo. Schuknecht describe cuatro tipos de presbiacusia según el lugar donde asienta la lesión; a su vez, cada uno tiene una edad de comienzo y un trazado audiométrico distinto. Sin embargo, la más frecuente es la presbiacusia sensorial; ésta es a la que habitualmente nos referimos cuando se utiliza el término de presbiacusia y es también la que nosotros vamos a describir.

 

     Esta sordera comienza a partir de los 20 a los 30 años de edad, avanza muy lentamente y no suele ser molesta hasta la 5ª década o más. La sintomatología consiste en una hipoacusia de predominio para las frecuencias agudas; dificultad para comprender el lenguaje, en especial en ambientes ruidosos; puede presentar acúfenos, generalmente de tonalidad aguda y no suele asociarse a vértigo.

 

     Audiométricamente encontramos una hipoacusia perceptiva bilateral, bastante simétrica, con curvas que descienden progresivamente hacia las frecuencias agudas, estando el umbral para las frecuencias graves relativamente conservado. En la audiometría vocal suele encontrarse una discriminación peor de la que era esperar por el audiograma tonal. Los tests de reclutamiento pueden ser positivos.

 

     En esta sordera hay una degeneración de todo el sistema auditivo. A nivel del oído interno se afectan las células ciliadas del órgano de Corti, en especial a nivel de la espira basal. Además hay una degeneración de las fibras del nervio auditivo, de las estructuras del tronco cerebral y del cerebro.

 

     Esta sordera tiene especial interés en el diagnóstico diferencial con la sordera profesional, ya que cuando han evolucionado ambos patrones se confunden. Por ello es de gran importancia tener audiogramas de las fases iniciales en los que se puedan diferenciar (la sordera profesional presenta un escotoma en la frecuencia 4.000 Hz que no se da en la presbiacusia). En los evolucionados es preciso recurrir a las tablas de "pérdida media" por la edad, restando a la sordera que presenta ese individuo la de la pérdida para su edad y así conocer qué cantidad de sordera es debida al trabajo ruidoso.

 

 

 

Figura. Umbral auditivo para las distintas frecuencias en función de la edad.

     Pérdida temporal

 

     Es una elevación pasajera del umbral auditivo inducida por la exposición a ruido y que se va recuperando gradualmente una vez que ha cesado la exposición. La variación del umbral puede ir desde insignificantes decibelios hasta dejar el oído temporalmente sordo.

 

     Los ruidos de alta frecuencia, sobre todo los de energía entre 2.000 y 6.000 Hz, son los más eficaces en producirla. Para exposiciones de 8 a 16 horas el ruido debe superar los 60-80 dB de intensidad para llegar a producir este efecto. La mayor alteración se observa sobre las frecuencias de igual espectro que el ruido que provoca la elevación del umbral, a no ser a intensidades elevadas de ruido, en cuyo caso la máxima afectación del umbral se sitúa entre media y una octava sobre la frecuencia principal del ruido.

 

     Los ruidos con interrupciones frecuentes (o una exposición interrumpida) producen menor pérdida que la exposición a un ruido continuo de equivalente energía sonora.

 

     Al cesar la exposición la sensibilidad auditiva vuelve al umbral por exposición; el tiempo de recuperación puede variar desde minutos a varias semanas.

 

     La susceptibilidad individual a esta pérdida temporal inducida por la exposición a ruido varía considerablemente de unos individuos a otros, y esta susceptibilidad guarda cierta relación con la predisposición individual al traumatismo sonoro (elevación permanente del umbral); por ello sería interesante estudiar esta pérdida temporal, en los reconocimientos preempleo, para ver si el trabajador es apto para ubicarlo en medio ambiente laboral ruidoso.

 

     A continuación describimos algunos de los tests audiométricos que se emplean para valorar esta susceptibilidad individual.

 

     Test de PEYSER.- Realiza las siguientes operaciones:

1.- Determinación del umbral auditivo vía aérea para la frecuencia de 1.000 Hz.

2.- Exposición a ruido de 1.000 Hz y 100 dB de intensidad por vía aérea 3 minutos.

3.- Reposo de 15 segundos.

4.- Nueva determinación del umbral auditivo en la frecuencia de 1.000 Hz.

 

     Tras un reposo de una hora se pueden repetir estas operaciones empleando la vía ósea (no suele utilizarse).

     Test de THEILGAARD.- Basado en que la frecuencia que más se afecta es la inmediatamente superior:

1.- Determinación del umbral para la frecuencia 2.000 Hz.

2.-Ruido de fatiga de frecuencia 1.500 Hz e intensidad 100 dB durante 5 minutos.

3.- Reposo de 5 minutos.

4.- Nueva determinación del umbral para la frecuencia 2.000 Hz.

     Test de Wilson:

1.- Determinación del umbral auditivo para la frecuencia 4.000 Hz.

2.- Fatiga por vía aérea mediante un ruido de 2.000 Hz a 80 dB y durante ocho minutos.

3.- Reposo dos minutos.

4.- Nueva determinación del umbral en la frecuencia 4.000 Hz.

 

     Interpretación.- Si el umbral tras la fatiga inducida por ruido se desplaza más de 10 dB en relación a la determinación inicial, indica que ese individuo tiene especial predisposición a padecer una sordera profesional (no está afectada plenamente esta relación, pero es un dato a tener en cuenta).

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